Y me vi a mi misma, queriendo correr, saltar, gritar, llorar, y tener todas esas emociones casi 'ñoñas' al verla modulando aquel 'Sí', aquella afirmación que no pudo sonar más sensual.
Me vi pasando los meses junto a ella, día tras día.
Lamentablemente, solo me vi...
Es ahí donde te das cuenta de lo imbécil que puedes ser.
5.02.2008
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